Aspavientos

RELATO FINALISTA DEL CERTAMEN ‘PALABRAS AL VIENTO’ 2017 DE LA REVISTA ZENDA.

        Cruzó la carretera a toda velocidad, como un loco, y al llegar al cruce se hizo un lío. A esa hora del mediodía no había nadie en la calle, ningún chiquillo se había atrevido a jugar a la pelota ese día. Otra vez estaban avisados, otra vez no podía jugar a cogerlos desprevenidos, a revolverles el pelo y descolocarles la ropa.

No se dejó abatir por la soledad de las calles y siguió su recorrido hasta llegar a la plaza principal, médula del pueblo, corazón de todos los chismes, de todas las mentiras y de algunas verdades dejadas por accidente. Tampoco allí había nadie; nada de ruido, nada de risas, de gritos de madres agarrando a sus hijos por las orejas para salir corriendo, nada de bochinches que cierran aventaos, nada de contraventanas que golpean ni de puertas que se sellan. Allí se entretuvo en zarandear cada rama que se le cruzó, como queriendo despeinar a los árboles, y juntó toda la basura en las esquinas de la plaza vacía. Dio vueltas y más vueltas jugando como un niño a hacer remolinos que arrastraban cualquier cosa hasta hacerla volar; bolsas de plástico, envoltorios de caramelos y colillas bailaron y revolotearon por el aire hasta que, aburrido, decidió subir hasta donde dormía la campana. Tuvo que hacer mucha fuerza para sacarla de su letargo, empujando con toda la potencia de la que fue capaz, hasta que consiguió despertarla y arrancarle un tañido a deshora, para que todos supieran que él había llegado, para que no pudieran ignorar más su presencia.

   Detestaba esa huida hipócrita, que lo abandonaran a la soledad de las calles, como un apestado, como un paria sin derecho a un roce humano. ¿Es que no soplaban ya vientos de bonanza? A otro viento, otro tiento, solían decir. Él siempre estuvo presente, siempre se sintió aceptado, siempre formó parte de sus vidas insignificantes. Pero ahora no, ahora no tenían tiempo de bailar con él, de correr y jugar a la escondida cuando los pillaba de improviso haciendo su vida. Ahora, prevenidos siempre de su visita, se ocultaban; se encerraban en sus casas intentando silenciarlo, queriendo olvidarlo.

Esos desagradecidos habían olvidado que él siempre había secado la ropa tendida con más diligencia que el sol, su leal contribución en el ciclo de la vida; desdeñaban también la tierra anegada que él había ayudado a secar, lo mismo que las paredes recién pintadas. Olvidaban que él se ocupaba de limpiar el aire que ellos ensuciaban con su cochina forma de vida, la electricidad que era capaz de producir sin enlodar más el planeta o que les ventilara las casas cuando se colaba, como purificador chirote, por debajo de las puertas o por las rendijas de las ventanas.

Sin hacer más aspavientos, decidió que tenía varias opciones. Podía convertirse en huracán, torbellino, ciclón, tornado, tifón o ventisca, y destruir como Atila todo a su paso; podría también contagiar a millones de personas haciendo planear microbios o bacterias espantosas; o incluso, podría desaparecer.

Al día siguiente la plaza bullía de vida, se revolvía el alboroto en todas las esquinas, donde los chismes volvían a sustituir a las verdades. Los árboles habían perdido todas sus hojas y algunas ramas habían sido arrancadas de cuajo. La campana doblaba con plañido de duelo y un grupo de ancianos, reunidos bajo una pérgola, disfrutaba de la calma chicha mientras conversaban apaciblemente.

-Voy a echarle de menos, pero ya estaba viejo –dijo uno de ellos por lo bajini.

-Más viejo es el viento y aún sopla –contestó otro quedamente.

 

 

Anuncios

11 comentarios en “Aspavientos

  1. Javier Gómez dijo:

    Pensé que ganaría el concurso. La forma en que se desvela al protagonista es fantástica y es un texto muy fluido. Vista Vista la elección del jurado, un tono tétrico quizás les hubiese gustado más. De cualquier manera, felicidades.

    Me gusta

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s